DATOS, De Opinión Pública

Limosna en el tren: pan para hoy, hambre para mañana

16.40 de hoy 11 de abril de 2014. Me siento en el tren y veo que una mujer se queda de pie a pesar de haber muchos sitios libres para sentarse. Me sorprende.
A los pocos minutos de cerrarse las puertas del tren oigo que en voz alta a la vez que entrecortada se dispone a decir unas palabras. Son las de una mujer desahuciada que pide dinero para recaudar los 25 euros que les cuesta a ella y su pareja una pensión donde dormir. Dice avergonzarse de haber dormido en un cajero y ser desalojada del mismo por la policía.


Después de escuchar estas palabras me doy la vuelta. Me fijo en ella y pienso, si es una chica normal, como podría ser yo y tiene este problema, ¿por qué no podría pasarme a mí? Se trata de una persona que antes tenía una vida y ahora se la han desahuciado.

Acto seguido se pasea para recoger el dinero de los pasajeros más generosos. Pero, ¿es esta la solución ? La solución es que le de 25 euros? Pienso, vale le doy el dinero pero, ¿acaso puede quedarse la conciencia tranquila por dar una miseria a una persona que lo que necesita es un techo?

Este es un tema de debate interno que tengo siempre al entrar en el tren. ¿Por qué tenemos que pasar por esto? ¿Por qué el que pide tiene que pedir y el resto darle una limosna que será pan para hoy y hambre para mañana; cuando somos un Estado de derecho?

¿Acaso la Constitución y la democracia de la que se vanaglorian algunos no debería ser motivo suficiente para rescatar a estas personas? O esto cambia o los ciudadanos no podremos dar esa limosna que salva un día del que pide y al día siguiente tiene que volver a pedir.

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